Nueva York, segunda parte: Flamenco Festival

Había pensado escribir casi a diario sobre mi estancia en Nueva York, pero la ciudad me ha entretenido más de la cuenta, y ya estoy de nuevo en Madrid sin haber hecho los deberes. Voy, por tanto, a recuperar el tiempo perdido y a hablar del Flamenco Festival, que tras una década de vida ya se ha hecho un hueco en la programación cultural de la Gran Manzana en el frío y habitualmente nevado febrero neoyorquino. Miguel Marín, director del festival, es un hombre en permanente estado de inquietud y eso se ha reflejado en el discurrir del certamen, con decididas apuestas que ahora parecen seguras pero que en su momento conllevaban un extraordinario riesgo. No han faltado este año, que ha contado con una María Pagés en estado de gracia como mascarón de proa de un conjunto de jóvenes como Rocío Molina, Belén López, Manuel Liñán..., que ofrecen puntos de vista y maneras muy distintas de acercarse al baile flamenco.
Tras su presentación de Oro viejo, su nuevo espectáculo, Rocío Molina recibió la visita de una de las grandes leyendas de la historia de la danza. Mikhail Baryshnikov. Llegó sin apenas hacer ruido, discretamente camuflado entre las decenas de personas que se acercaban hasta la bailaora. Se saludaron, se sonrieron y, repentinamente, Baryshnikov se arrodilló ante Rocío, que se precipitó a levantarle del suelo entre sorprendida y avergonzada. Baryshnikov volvió al día siguiente para ver el Autoretrato de María Pagés, que nació precisamente como un encargo del centro artístico que dirige el legendario bailarín.
He estado varios años en el festival, que sigue despertando curiosidad y entusiasmo (los gritos, fuera de lugar, de alguna espectadora en el espectáculo de María Pagés penetraban como puñales en los oídos), y lo que era en un principio mayoritaria presencia hispana se ha convertido en un conjunto heterogéneo cada vez con más público angloparlante. Y es que el flamenco es, como me dice siempre Javier Limón, el arte diferencial de la cultura española. 

Comentarios

  1. Pues sí, lo es. Yo de momento me voy a ver el sábado a Sara Baras.

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